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La élite cruceña está en proceso de autodestrucción, dicen analistas


La historiadora Paula Peña critica a la élite de Santa Cruz por abandonar el proyecto cruceño. Pide que desde el Comité Cívico se articule la unidad para evitar que el MAS anule cualquier iniciativa local


El presidente y los ganaderos cruceños se reunieron en julio para hablar de exportar carne. Foto: JORGE IBÁÑEZ
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03/09/2019

La incorporación de empresarios, productores e industriales en el denominado proceso de cambio y los cruces verbales entre políticos y dirigentes de las instituciones cruceñas en busca de responsables por la quema de más de un millón de hectáreas en los bosques de Santa Cruz, fueron dos de los últimos hechos que colocaron en evidencia la “autodestrucción de la élite cruceña”, como lo calificó la historiadora Paula Peña.

La posición fijada por la también analista y docente universitaria, durante una entrevista en EL DEBER Radio, encontró respaldo en el abogado constitucionalista José Luis Santistevan.

En su criterio, después de que el MAS triunfó en Santa Cruz, en 2015-2020, y ante la falta de visión nacional del liderazgo político cruceño, la élite cruceña hizo un giro para aliarse con el Gobierno central y entregar el modelo cruceño de desarrollo productivo exitoso.

“Eso hizo que el masismo se apropie del modelo y lo favorezca económicamente en la medida de sus intenciones políticas de tener el poder absoluto e indefinido en el país”, explicó Santistevan.

La visión de la historiadora y del constitucionalista fue refutada por el presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. En criterio del dirigente cívico, durante su gestión se impulsó la unidad departamental y se dio más fuerzas a las relaciones con los sectores, como los universitarios, provincias y empresariales, por lo que pidió no generalizar sobre una división de la institucionalidad cruceña cuando se evidencia que algunos empresarios se alinearon al MAS.

Otras miradas

El combate al fuego en los municipios cruceños también desvela la falta de unidad en las élites políticas, empresariales, productoras, agropecuarias y plataformas ciudadanas, y esa división es aprovechada por el MAS para llegar con campaña electoral a las zonas de desastre y con ayuda humanitaria.

Según el análisis de Paula Peña, si los grupos de poder de Santa Cruz no se unen, solo estarán ayudando a la autodestrucción del proyecto cruceño y, en consecuencia, favorecerán a que el MAS se siga fortaleciendo y termine con cualquier iniciativa local.

“El Gobierno del MAS ha sabido llegar donde ha querido porque su llegada también es política y no solo humanitaria”, advierte la historiadora y afirma que después de los cabildos que lideró la dirigencia del Comité pro Santa Cruz en demanda de elección directa de gobernadores y la implementación del modelo autonómico, la institucionalidad cruceña no logró articularse, por lo que pide a la actual dirigencia cívica que convoque a los sectores a consensuar de manera interna y ‘cerrar’ filas en pro del proyecto cruceño.

Peña recordó que desde la creación del Comité, en la década de los 50, durante el liderazgo de Melchor Pinto Parada, las luchas cívicas dieron resultado en la demanda del pago del 11% de regalías y durante el mandato del entonces presidente del Senado, Rubén Julio Castro, que en ese entonces fungía como presidente interino de Bolivia, se aprobó la norma de las regalías.

En ese sentido, Santistevan dijo que la crisis en la institucionalidad cruceña es producto del abandono de las élites de poder en Santa Cruz, que optaron por seguir al Gobierno y hacer liderazgo por su lado para no perder el poder económico y algunas instituciones cruceñas, por lo que, en su criterio, ese liderazgo que nació bajo la bandera de la autonomía, ya terminó.

“Las crisis políticas tocan fondo cuando se expresan mediante tragedias, y esa es la tragedia de la Chiquitania”, dijo Santistevan. Afirmó que esa situación está demostrada cuando solo existe el nivel central para ejecutar gestión, ni las competencias autonómicas ni los recursos existen.

Por su lado, el candidato a primer senador por Bolivia Dice No, Tomás Monasterio, coincide con el análisis sobre la visión de la élite cruceña por considerar que en ese sector primó más el interés corporativo; sin embargo, difiere en el criterio de la ausencia de liderazgo, pues a su entender, la presencia del gobernador Rubén Costas y del presidenciable Óscar Ortiz es prueba de que hay líderes que luchan por el proyecto cruceño, señaló el también diputado.




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